Toxina botulínica

La toxina botulínica es una neurotoxina producida por una bacteria llamada Clostridium botulinum. Actúa en la unión neuromuscular impidiendo la contracción muscular al bloquear la liberación de acetilcolina, lo que se traduce en parálisis muscular temporal o disminución de la fuerza muscular.

Desde los años 70 (1977), se usa para diferentes afecciones médicas y en la actualidad ha tenido un auge para tratamientos estéticos.

Su uso se ha extendido ampliamente desde los años 80 cuando fue posible aislarla. En la actualidad se utiliza tanto para fines estéticos como médicos

Fines estéticos: Borrar o disimular las arrugas dinámicas y líneas de expresión, disminuir la sudoración, entre otros.

Fines médicos: Tratamiento de estrabismos, espasmos hemifaciales, blefaroespasmos, cierre palpebral, migrañas, entre otros.

Se administra vía transcutánea con una aguja muy fina, en consulta puede ser un poco incómodo, pero no es realmente doloroso.

Los resultados se ven entre 3-5 días tras su administración y suelen durar entre 4-6 meses.

Tras la administración de toxina botulínica, el paciente no debe acostarse en las 4 h siguientes tras su administración, no debe masajear la zona, hacer ejercicio físico en las 24 h siguientes ni piscina o sauna.